Herramientas digitales juegan un papel crucial en la difusión de información viral no siempre basada en precisión o hechos comprobados
Durante los últimos años, la creencia de que las redes sociales favorecen la propagación de noticias falsas se ha instalado en la conversación pública. El temor a la desinformación y su supuesta capacidad para viralizarse más que la verdad ha motivado estudios y debates sobre el impacto de las plataformas digitales en la opinión pública.
Según expone la revista científica Muy Interesante, una reciente investigación plantea que la ventaja de la falsedad podría deberse más a las características técnicas de las redes que a una tendencia humana innata. El estudio muestra que, cuando se eliminan algoritmos y sistemas de recomendación, las personas no tienden espontáneamente hacia el engaño.
Por el contrario, los mensajes verídicos resultan, en promedio, más persuasivos y compartibles que aquellos diseñados para engañar, lo que desafía una de las creencias más extendidas sobre el entorno digital.
Diferencias con investigaciones previas sobre la viralidad de noticias falsas
El estudio contrasta con investigaciones previas que señalaban la facilidad de los bulos para viralizarse. En 2018, la revista Science publicó un análisis sobre X (antes Twitter) en el que las noticias falsas se propagaban más lejos y rápido que las verdaderas, resultado que marcó la agenda global sobre desinformación y el papel de las plataformas.
El enfoque de 2018 describe la realidad en un entorno condicionado por algoritmos, mientras el reciente experimento explora cómo actúan las personas sin esos incentivos técnicos. Que una noticia falsa se viralice en una red social no implica que los usuarios la prefieran; los sistemas de recomendación pueden favorecer mensajes polémicos por encima de lo verdadero.
Comparación entre mensajes generados por inteligencia artificial y por humanos
El estudio compara los textos de GPT-3.5 con los escritos por personas y detecta que los mensajes escritos por IA fueron vistos como más persuasivos y con mayor probabilidad de ser compartidos, sobre todo cuando se les pedía veracidad. Esta habilidad de la inteligencia artificial para construir mensajes convincentes plantea nuevos retos para la comunicación digital.
La IA puede empaquetar mensajes con una eficacia destacada en persuasión. Esta facilidad para generar textos atractivos podría influir en la percepción pública y la dinámica de las conversaciones en línea, lo que obliga a repensar la forma en que se evalúa la información y se regula el contenido automatizado en redes sociales.
Tanto humanos como el modelo GPT-3.5 generaron los textos bajo las mismas consignas. Un grupo adicional evaluó los mensajes según veracidad percibida, persuasión, tono emocional y deseo de compartir. El hallazgo central es que los mensajes veraces fueron considerados más persuasivos y efectivos para modificar creencias que los falsos, que incluso producían rechazo. Así, la veracidad se asoció a mayor influencia social.
Cuando los participantes escribieron con libertad, tendieron a crear mensajes verídicos casi tan creíbles como los que respondían a una instrucción explícita de decir la verdad. Incluso en el escenario de captar atención, la falsedad no mejoró el atractivo ni la intención de compartir, contrariamente a la idea de que lo falso tiene más poder de difusión.


