Meta va a los tribunales

La obsesión por recabar cada vez más datos de los usuarios para monetizarlos, y la falta de límites en ese proceso, han llevado a la tecnológica a un infierno judicial de difícil salida

Meta ha caído finalmente por el precipicio legal al que se asomaba. El acuerdo al que llegó esta semana con 52 fiscales generales de EE UU a cambio de que retiren su pleito contra la compañía, a la que acusan de desarrollar una red social adictiva para los menores, muestra que no las tenía todas consigo. Meta pagará hasta 18.000 millones de dólares e introducirá cambios significativos en el diseño de sus plataformas. Ha claudicado. ¿Cómo ha llegado hasta aquí?

Facebook no fue la primera red social, pero tardó poco en convertirse en la mayor del mundo. Llegó a las pantallas en 2004, cuatro años antes de que los iPhone inauguraran la era de los teléfonos móviles. La popularidad de la plataforma ideada por Mark Zuckerberg, ese jovencísimo ingeniero que siempre vestía vaqueros y la misma camiseta gris, se extendió por todo el planeta. Facebook era el lugar en el que hablar con amigos que vivían lejos, donde compartir las fotos de tu último viaje o incluso un sitio para conocer a gente. Era fácil de usar, funcionaba bien y permitía estar al día de tus amistades.

Zuckerberg sabía que esos datos eran relevantes. En un primer momento se concentró en que su red social fuera agradable, en mejorar el producto para que a la gente le gustara (y siguiera volcando en ella su vida). Los fondos de inversión se peleaban por inyectarle dinero, no tenía que preocuparse por la financiación. Era la startup del momento.

Esa era la parte visible. “Tengo más de 4.000 correos electrónicos, fotos, direcciones, redes sociales… La gente simplemente lo envió. Este es un fragmento de la conversación que mantuvo Zuckerberg con un amigo en 2004, tal y como revelarían más tarde The New Yorker y Business Insider. Tenía 19 años y acababa de lanzar TheFacebook desde su habitación de la residencia Kirkland House de la Universidad de Harvard.

El acuerdo al que llegó esta semana con 52 fiscales generales de EE UU a cambio de que retiren su pleito contra la compañía, a la que acusan de desarrollar una red social adictiva para los menores, muestra que no las tenía todas consigo. Meta pagará hasta 18.000 millones de dólares e introducirá cambios significativos en el diseño de sus plataformas.

 

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